El Obelisco, símbolo de Buenos Aires / AXEL ERES
El corresponsal El Mundo

Argentina permite pagar la peluquería en 12 cuotas mientras más empresas internacionales dejan el país

La crisis se profundiza en la tercera economía de América Latina, que sufre un incesante goteo de anuncios de compañías que cierran sus puertas. Mi historia para EL MUNDO.


La crisis se profundiza en la tercera economía de América Latina, que sufre un incesante goteo de anuncios de compañías que cierran sus puertas. Mi historia para EL MUNDO.

Sebastián Fest

BUENOS AIRES – Argentina está completando su tercer año consecutivo de recesión. No deberían esperarse entonces buenas noticias de su economía, aunque sí sorpresas: mientras el goteo de empresas internacionales que deja el país no cesa, el presidente anunció como un triunfo un programa gubernamental para que los servicios de peluquería se paguen a plazos, hasta en 12 cuotas.

“Hemos extendido el Ahora 12 (programa de pagos a plazos) a peluquerías, por ejemplo. Nosotros, los hombres, no gastamos mucho en peluquería, pero sé que las mujeres sí, con lo cual el Ahora 12 creo que les puede servir de mucho”, dijo Alberto Fernández durante un acto en una fábrica en la periferia de Buenos Aires. 

La frase del jefe del Estado generó una polémica por dos vías: muchos lo acusaron de machista por relacionar primordialmente a las mujeres con la peluquería, pero muchos más le criticaron por otra razón. ¿Tan mal está el país que hay que pagar la peluquería a plazos?

Sí, el país está muy mal. Tan mal, que el reciente acuerdo con los acreedores privados por 66.000 millones de dólares de la deuda externa tuvo nulo efecto en la economía real. Cayó el riesgo país de 2.000 a 1.100 puntos, pero Argentina sigue siendo la misma de siempre: una economía sin crédito y con tasas de interés usurarias a la hora de intentar financiar una compra, un país en el que la peluquería se paga en pesos y a plazos y un piso debe comprarse en dólares y en un solo pago. En efectivo, casi nunca por transferencia bancaria. En vez de disminuir, la economía en negro crece.

INFLACIÓN DEL 40%

Si a eso se le suma una inflación que supera el 40% anual, la desocupación que ya quebró la barrera del 10%, una tasa de pobreza que supera largamente el 40%, una presión fiscal real que bordea el 50% y una prohibición de hecho para adquirir divisas extranjeras, las perspectivas de la tercera economía de América Latina no son buenas.

Fernández sostiene el mismo discurso desde el inicio de la pandemia del coronavirus: el capitalismo fracasó: “El capitalismo debe revisar cosas, porque cuando empezó a tener más importancia el gerente financiero que el de producción, empezó a ser menos noble y más débil”. A la espera de qué sucede con el capitalismo, Fernández hace micromanagementrecientemente se presentó en una ensambladora de motocicletas para insistir en que “Argentina se pone de pie”. ¿La inversión? Cinco millones de dólares. 

Más allá de los constantes discursos, la realidad marca una fuerte desinversión en la Argentina. Mientras los ciudadanos de a pie mantienen en sus casas o cajas de seguridad los dólares que hayan podido ahorrar, muchas grandes empresas abandonan el país, vencidas por una economía en la que las reglas del juego cambian constantemente, la presión impositiva crece y crece y las utilidades no pueden ser repatriadas. 

Necesitada de dólares para que su economía no colapse, Argentina impuso un “cepo”. Comprar divisas extranjeras o sacarlas fuera del país es, en la mayoría de los casos, inviable. 

FUGA DE EMPRESAS

La última empresa en anunciar que deja Argentina es Falabella, una tienda por departamentos de origen chileno y con fuerte presencia en América Latina. “Hay casas matrices que no entienden fácilmente que no pueden disponer de su dinero, o que no se pueda concretar una importación”, explicaron a “Clarín” en la compañía.

Pero este es solo el último caso. En los diez meses de gobierno de Fernández, que heredó una fuerte crisis económica de Mauricio Macri, líneas aéreas como Air New Zealand, Emirates, Qatar Airways y Latam anunciaron que dejan el país, el octavo más grande del mundo y que sigue sin definir cuándo reabrirá el tráfico aéreo nacional e internacional.

Otras empresas como Nike, Basf, Saint-Gobain, Telefónica, Wrangler o Lee se van del país o tercerizan su producción a un nivel muy acotado, en tanto que los supermercados Walmart están a la venta: ya no confían en lo que la Casa Rosada pueda ofrecer. Y Martín Guzmán, el ministro de Economía, sigue sin presentar ese “plan macroeconómico integral” que promete desde el inicio de su gestión.

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